La Comisión Europea rechaza la prohibición de la terapia de conversión a nivel de la UE

La Comisión Europea ha anunciado que no introducirá una prohibición obligatoria de la terapia de conversión en toda la UE. En su lugar, en 2027 emitirá una recomendación oficial pero no vinculante para que los Estados miembros prohíban esta práctica. La decisión se produjo en respuesta a una petición de la Iniciativa Ciudadana Europea, firmada por 1,2 millones de personas.

A principios de abril de 2026, una mayoría de eurodiputados instó a la Comisión a redactar una ley que prohibiera por completo los intentos de “curar” la homosexualidad y la transexualidad en todos los países de la UE. Sin embargo, tras analizar las posibilidades legales, la Comisión Europea optó por una recomendación.

Los representantes de la Comisión condenaron enérgicamente la terapia de conversión. Según la comisaria de Igualdad, Hadja Lahbib, la Comisión insta a todos los Estados miembros a prohibir esta práctica de inmediato. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también apoyó las prohibiciones nacionales, afirmando que tales prácticas “no tienen cabida en nuestra Unión”. Además de las recomendaciones, la Comisión Europea tiene previsto llevar a cabo campañas de información, financiar la formación de médicos y psicólogos e investigar el alcance de la terapia de conversión en Europa.

Los activistas de la campaña Against Conversion Therapy (ACT), que reunieron más de 1,2 millones de firmas y consiguieron el apoyo de más de 300 ONG y 411 eurodiputados, expresaron su decepción. El representante de ACT, Matteo Garguilo, declaró que la condena no basta por sí sola y que la organización seguirá presionando para lograr una prohibición total.

La organización de derechos humanos ILGA-Europe acogió con satisfacción la iniciativa de la Comisión, pero pidió la rápida conversión de las recomendaciones en leyes nacionales. La subdirectora de ILGA-Europe, Katrin Hugendubel, subrayó que las acciones simbólicas son insuficientes para proteger a las víctimas.

Según datos de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE, el 24 % de las personas LGBT de la Unión Europea se han enfrentado a alguna forma de práctica de conversión. Actualmente, las prohibiciones nacionales sobre la terapia de conversión existen en solo ocho países de la UE: Malta (desde 2016), Alemania (2020), Francia (2022), Grecia (2022), España (2023), Bélgica (2023), Chipre (2023) y Portugal (2024).

Las principales organizaciones médicas, psiquiátricas y de derechos humanos consideran que la terapia de conversión es ineficaz y peligrosa. Los estudios la asocian con la depresión, la ansiedad y los intentos de suicidio. La práctica puede dirigirse tanto a menores como a adultos. Incluye reuniones de oración, asesoramiento psicológico, exorcismos, ayunos, palizas, humillaciones y violaciones, todo ello justificado como intentos de cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona.