Diccionario gay del Antiguo Egipto
Análisis de los términos del antiguo egipcio para las prácticas homosexuales.
Contenido

Cómo se lee la lengua del Antiguo Egipto
No sabemos cómo sonaba realmente la lengua del Antiguo Egipto. La razón principal es que la escritura casi no registraba las vocales.
Los egipcios usaban jeroglíficos y, más tarde, dos sistemas más cursivos: la hierática y la demótica. En los tres casos, la escritura fijaba fundamentalmente las consonantes y ciertos signos auxiliares. Qué vocales se intercalaban entre las consonantes, si eran largas o breves y dónde caía el acento, por lo general no quedaba indicado. De modo que lo que nos llega a menudo es solo el «esqueleto» de la palabra: una secuencia de consonantes.
Por ejemplo, la grafía kȝ nḫt twt mswt, uno de los nombres de Tutankamón, no contiene vocales. Por eso no es posible afirmar con certeza qué sonidos «a», «e» u «o» se pronunciaban entre las consonantes. En español se puede imaginar algo similar: si escribiéramos solo consonantes, el grupo «gt» podría leerse como «gato», «gota», «gueto» y de muchas otras maneras. Sin contexto, la lectura resulta casi imposible.
A veces la pronunciación puede precisarse gracias a palabras y nombres egipcios que aparecen en textos en otras lenguas, como préstamos o transliteraciones. Estos casos son útiles, pero escasos. Además, suelen distorsionar el sonido original: la fonética y las reglas de escritura de otra lengua adaptan la palabra a su propio sistema. Así que incluso en los mejores ejemplos no se trata de una reproducción exacta, sino únicamente de una reconstrucción aproximada.
Para que los textos egipcios pudieran leerse en voz alta, los egiptólogos crearon una pronunciación convencional, la llamada pronunciación egiptológica. Entre las consonantes se insertan vocales, con mayor frecuencia e o a. Por eso nfr se lee convencionalmente como «nefer», aunque no hay certeza de que la palabra sonara realmente así.
Esto explica también las diferencias en la transcripción de nombres según las distintas tradiciones. En español se ha fijado la forma «Tutankamón», mientras que en la literatura anglófona es más frecuente Tutankhamun.
Diccionario gay del Antiguo Egipto
nk [nek] — realizar un acto sexual penetrativo

Es un verbo básico, en general neutro, para designar el acto sexual. La palabra en sí no califica la acción como «pecado» o «perversión», sino que simplemente la nombra. En la literatura funeraria, incluidos los Textos de los sarcófagos, la sexualidad y el semen pueden aparecer como elementos de un imaginario vinculado a la fuerza vital y al renacimiento tras la muerte.
En varias fórmulas se alude claramente a un contexto heterosexual. Pero también existen variantes que hablan de «hacer nk en el ano».
nkk(w) [nekk(u)] — hombre en el papel receptivo en un acto anal penetrativo

La forma nkk(w) es participial. Designa al participante de una situación o al portador de un rasgo, es decir, literalmente «aquel a quien se le hace nk». En ese sentido, la palabra describe a un hombre sobre el cual se realiza un acto de penetración.
En el Libro de los Muertos, capítulo 125, en una de las variantes de la llamada confesión negativa, aparece la fórmula: «Yo no hice nk en nkk(w)». Su sentido es: «No penetré a un hombre pasivo». El difunto declara ante los dioses que no cometió tal acto.
Debido a esta fórmula, algunos investigadores traducen nkk(w) como «gay». Es poco probable que se trate de una equivalencia precisa.
nkw [neku] — hombre en el papel activo en un acto sexual penetrativo; también: libertino

Palabra formada a partir de la misma raíz nk, pero con un sufijo derivativo diferente. En cuanto a su significado, nkw es el compañero activo: «el que realiza» el acto de penetración, literalmente «el que copula».
En las fuentes, esta palabra se emplea a veces como insulto, para designar a alguien considerado disoluto.
ḥnn [henen] — falo; pene

La palabra ḥnn significa «falo» o «pene» y aparece tanto en textos rituales y religiosos como en textos médicos. Es un sustantivo masculino del vocabulario anatómico básico.
En los Textos de las Pirámides (pirámide de Unis, PT 317) se lee:
«Con su boca Unis come, con su falo orina y copula Unis.»
Aquí ḥnn no es un simple órgano, sino una señal de vitalidad y poder creador: el rey difunto conserva sus funciones corporales y sexuales incluso en el más allá.
En los papiros médicos, por ejemplo el papiro Edwin Smith (X,13), la palabra se emplea en sentido literal:
«Su pene se endureció a consecuencia de ello (es decir, entró en erección).»
Aquí ḥnn designa el estado fisiológico del órgano y se usa sin ningún subtexto mitológico o simbólico.
ẖr.wj [jerui] — testículos

Es un sustantivo masculino en dual, forma que significa literalmente «los dos». La raíz está vinculada con ẖr — «debajo», «abajo» —, de modo que la expresión puede entenderse como «los dos de abajo».
En los Textos de las Pirámides (versión de la pirámide de Pepi I, PT 359) aparece la fórmula:
«Horus clamó/gimió por su ojo, y Seth por sus testículos.»
Esta línea alude al conflicto mitológico entre Horus y Seth: Horus está herido en el ojo; Seth, en los genitales.
mtw.t [metut] — simiente (semen)

La palabra mtw.t es un sustantivo femenino que en sentido literal significa «simiente, semen». En algunos contextos puede emplearse también en sentido figurado como «hijo», es decir, «fruto» o «descendencia».
Esta palabra aparece también en textos funerarios, donde los fluidos corporales y las funciones del cuerpo se describen como signos de fuerza y de vitalidad preservada del difunto.
Por ejemplo, en los Textos de las Pirámides (pirámide de Pepi I, PT 493) se lee:
«Aire hay en mi nariz, simiente en mi pene, como la “Forma Misteriosa” que se halla entre el resplandor de la luz.»
ꜥr.t [aret] — trasero

La palabra designa la parte posterior del cuerpo: «trasero», «nalgas», con menos frecuencia «ano».
En los Textos de las Pirámides, dentro de la tradición sobre el enfrentamiento de Horus y Seth, se encuentra la formulación:
«Horus puso su simiente en el trasero de Seth;
Seth puso su simiente en el trasero de Horus.»
Sobre este episodio tenemos un artículo aparte:
pḥ.wyt [pejuít] — ano

La palabra significa «ano» y también puede usarse con el sentido de «recto». Por su matiz suena a menudo más médica, aunque no se limita exclusivamente a los textos médicos.
Por ejemplo, aparece en el papiro Hearst, donde se encuentran fórmulas como: «Remedio para el ano cuando duele» y «Remedio para refrescar el ano».
ḫpd [jeped] — nalgas

Otra palabra con el significado de «nalgas», «trasero», «parte posterior del cuerpo».
Aparece en textos literarios del Reino Medio. En la misma Historia de Horus y Seth, la palabra ḫpd se emplea en un contexto corporal concreto: «Si os ha aplicado fuerza, debéis apretar los dedos entre las nalgas». Aquí designa una parte anatómica del cuerpo, sin eufemismos ni sentidos figurados.
ḥm.tj [jemti] — insulto para designar a una persona afeminada o a un cobarde

Es un término ofensivo que literalmente significa «el que da la espalda». La terminación -tj es un sufijo nominal; no está directamente emparentada con hmt «mujer». Sin embargo, el juego de homonimia era al parecer comprensible para los hablantes: al enemigo se lo describía simultáneamente como «semejante a una mujer» y como «el que se da la vuelta o muestra la espalda». Esta superposición de sentidos reforzaba el tono despectivo.
El término está atestiguado en textos mágicos, en particular en el corpus de los llamados «Papiros mágicos». Una de las líneas dice literalmente: «Has mancillado ilegalmente a un afeminado en la colina de fuego de Hetepet».
ḥm.t-ẖrd [jemet-jered] — «mujer-muchacho»

Así se llama a un joven al que se describe como afeminado y que ocupa un rol socio-sexual «femenino».
La expresión aparece en la máxima 32 de Ptahhotep, parte de sus enseñanzas, un texto didáctico del Antiguo Egipto.
En esta máxima, el maestro advierte: «No entres en nk (coito) con un ḥm.t-ẖrd, pues sabes que aquello a lo que se oponen se convertirá para él en agua sobre el pecho… Que se enfríe destruyendo su deseo».
Aquí ḥm.t-ẖrd se entiende como un joven en un rol «femenino», y su deseo se describe como obsesivo e incapaz de hallar alivio.
Sobre la sexualidad en el Antiguo Egipto
En la lengua del Antiguo Egipto no existía una palabra que correspondiera exactamente al concepto moderno de «homosexual». Al parecer, tampoco existía la noción de la sexualidad como rasgo básico y estable de la personalidad.
Por eso, los intentos de «encontrar la homosexualidad» en el Antiguo Egipto se convierten fácilmente en un anacronismo. Se trasladan categorías modernas al pasado y se atribuye a las fuentes lo que ellas mismas no presuponen. Las personas se describían a sí mismas y a los demás de otro modo, con otras palabras y en otros marcos que los habituales hoy. Al mismo tiempo, la atracción entre personas del mismo sexo existía, por supuesto.
Es más productivo reconstruir los propios términos egipcios y los modos egipcios de describir la experiencia, la norma y sus transgresiones. Sin embargo, las declaraciones directas sobre la esfera sexual son escasas en los textos que se han conservado.
Una razón es que el tema se consideraba indecoroso. Mucho se decía a través de eufemismos, insinuaciones y bromas, evitando las designaciones directas. Otra razón reside en la propia naturaleza de la cultura escrita. La escritura era asunto de una minoría, por lo que los textos conservados reflejan en gran medida el discurso oficial: aquello que los círculos cultos e influyentes consideraban aceptable y digno de ser fijado por escrito.
Aun así, el vocabulario vinculado a las prácticas homosexuales existía. Por lo general se concentra en torno al acto penetrativo y describe ante todo el acto en sí y la valoración asociada a él. Esas palabras pertenecen con frecuencia al lenguaje de la ética, el poder y la humillación. Aparecen en contextos de control y jerarquía social, no en el vocabulario del amor entendido como vivencia personal.
Bibliografía y fuentes
- Richard Parkinson: Homosexual Desire and Middle Kingdom Literature. In: The Journal of Egyptian Archaeology (JEA), vol. 81, 1995.
🏺 Historia LGBT del Antiguo Egipto