Un falo doble prehistórico del desfiladero de Enfer
Y su función – ¿magia, símbolo de poder o dildo?

En la portada se muestra un pequeño bastón tallado en asta de reno, creado en el Paleolítico superior. Se trata de la fase tardía de la Edad de Piedra, cuando los seres humanos ya fabricaban herramientas complejas, adornos y arte intencional: figurillas, colgantes, grabados y pinturas rupestres.
Los arqueólogos clasifican este objeto como un «bâton percé». Así se denominan las piezas alargadas de hueso o asta con un orificio en la base y grabados en la superficie. Generalmente se fabricaban con hueso o asta, se les daba forma alargada y se decoraban con tallas.
El bastón fue hallado a finales del siglo XIX durante excavaciones en la cueva de Abzac (en francés, Grotte d’Abzac), en el valle de Enfer, en el departamento de Dordoña, Francia. Tras su descubrimiento fue trasladado al Museo Nacional de Arqueología de Francia (Musée d’Archéologie nationale), donde se conserva hasta hoy.
La antigüedad del artefacto se estima en un rango de aproximadamente 19 000 a 14 000 años a. C. En aquella época, Europa estaba habitada por cazadores-recolectores: pequeños grupos nómadas que se desplazaban siguiendo las manadas de animales, recolectaban plantas silvestres y al mismo tiempo desarrollaban una elaborada tradición artística. Fabricaban adornos, grababan imágenes en hueso y asta, y pintaban las paredes de las cuevas. Este bastón pertenece al llamado arte mueble: pequeños objetos que se podían llevar consigo, como figurillas, colgantes, huesos tallados y similares.
El bastón tiene forma de letra Y. Uno de sus extremos se bifurca en dos ramas. Cada una está modelada en forma de falo, un órgano sexual masculino. La longitud total de la pieza es de unos 3,8 centímetros. En ambas ramas se aprecian detalles grabados: dos falos esquemáticos y estereotipados, con glandes estilizados, que divergen en un ángulo de aproximadamente 120 grados.
En los bastones de tipo «bâton percé» se suelen tallar motivos abstractos: líneas, trazos, figuras geométricas simples. A veces aparecen representaciones de animales. Los falos en estos objetos son infrecuentes, y la presencia de dos terminaciones fálicas a la vez convierte a este bastón en una pieza única entre hallazgos comparables.
El ornamento de la superficie recuerda a patrones de tatuaje o escarificación. Dicho de otro modo, se asemeja a dibujos en la piel o a cicatrices resultantes de incisiones deliberadas y su posterior curación. Es probable que estos elementos imiten tatuajes o cicatrices en la piel de un órgano sexual masculino.
Interpretaciones y significado
La función del bastón sigue siendo incierta. Los arqueólogos explican objetos semejantes de distintas maneras: como herramientas de trabajo o como adornos. Algunos bastones de este tipo se asocian, por ejemplo, con el enderezamiento de astiles de lanzas o flechas. Al mismo tiempo, los especialistas subrayan que una misma forma pudo tener usos diferentes en distintos lugares y épocas. Por eso, la interpretación de un hallazgo no puede trasladarse mecánicamente a otro.
Este bastón destaca por su tamaño y forma. Su longitud es de unos cuatro centímetros, y su forma reproduce un doble falo. Esto lo distingue de los bastones más grandes y claramente «funcionales». Por ello, muchos investigadores se inclinan a pensar que este objeto tenía, con toda probabilidad, un significado no utilitario, sino simbólico o ritual.
Objeto mágico. Por analogía con culturas posteriores, este bastón se compara a menudo con el fascinus romano. En la antigua Roma, así se llamaba a un pequeño amuleto con forma de falo, considerado protector. Se llevaba como talismán contra las fuerzas malignas, el mal de ojo y las desgracias; a veces se colgaba del cuello o se colocaba en la casa.
Miles de años separan el Paleolítico de la antigua Roma, por lo que no se puede hablar de una conexión histórica directa. Sin embargo, la similitud visual y la idea compartida del símbolo fálico como protección permiten trazar comparaciones cautelosas a nivel de imágenes.
Símbolo de poder. Otra línea de interpretación vincula este objeto con el estatus y el poder. Algunos investigadores suponen que estamos ante una especie de «bastón de mando»: un objeto que destacaba la posición especial de su propietario dentro del grupo. En ese caso, el falo funcionaría como símbolo de fuerza, estatus, poder o fertilidad.
La ciencia actual, sin embargo, no puede responder de manera fiable si entonces existía el matriarcado o el patriarcado. Las imágenes femeninas en el arte del Paleolítico superior, como las célebres «Venus paleolíticas», desempeñaban claramente un papel importante. Pero solo con el arte no es posible reconstruir con certeza la distribución del poder en una sociedad.
Lo mismo se aplica a este bastón. Su forma fálica por sí sola no revela quién dominaba en el grupo —hombres o mujeres— ni si existía alguna jerarquía política estricta. Si comparamos con datos etnográficos de otros pueblos, los símbolos fálicos aparecen en los tipos de sociedades más diversos.
Por eso, la sola forma fálica del bastón no aporta ninguna pista fiable sobre cómo estaba organizado el poder entre los creadores de este objeto, ni sobre si existía entre ellos un «poder oficial» en el sentido moderno, con cargos establecidos y una jerarquía estricta.
Es posible que el bastón fuera un objeto personal de un individuo concreto. Podría haber sido el cazador más experimentado del grupo o un especialista en rituales, una suerte de «profesional ceremonial». En ese caso, el objeto habría podido cumplir la función de un signo de estatus, algo parecido a un tótem personal.
Función sexual como dildo. Existe aún otra línea de interpretación, a la que prestan atención los historiadores queer: investigadores que estudian el pasado teniendo en cuenta la diversidad de sexualidades y roles de género.
Estos investigadores examinan la forma y el tamaño de bastones como este y señalan que algunos de ellos entran efectivamente en el rango de un dildo. Desde su perspectiva, ignorar la explicación visual más obvia sería un error. La lógica es sencilla: si un objeto se parece por su forma y dimensiones a algo que puede usarse con fines sexuales, esa posibilidad no debe descartarse de antemano solo porque a alguien le resulte incómoda.
En apoyo de esta hipótesis se recurre a veces al arte rupestre antiguo. En él efectivamente aparecen representaciones de masturbación. Sobre esa base, algunos investigadores han planteado que parte de los artefactos podría estar relacionada con la masturbación o con prácticas sexuales más amplias.
Sin embargo, no se puede declarar automáticamente que todos estos bastones son «instrumentos de masturbación». Sería una interpretación demasiado simplista que ignora el contexto ritual y social.
Al mismo tiempo, hay que reconocer otra cosa: la forma de algunos bastones permite teóricamente un uso sexual. Tampoco se puede descartar el escenario en el que un objeto así pudiera haber sido utilizado por dos mujeres. Es una de las hipótesis posibles. Pero, como las demás versiones, resulta indemostrable: no disponemos de fuentes que confirmen de manera inequívoca semejante uso.
Hoy no se puede afirmar con certeza qué función desempeñaba este bastón. Es posible describir varios escenarios plausibles, pero ninguno puede probarse de manera definitiva. Lo más probable es que nunca se encuentre una respuesta absolutamente exacta.
Bibliografía y fuentes
- Angulo Cuesta J., García Diez M. Diversity and meaning of Palaeolithic phallic male representations in Western Europe, 2006.
- Herkert K. Le vallon de Gorge d’Enfer et l’Abri du Poisson, 2012.
- Taylor T. Uncovering the prehistory of sex, 1996.
🦴 Historia LGBT prehistórica
- Homosexuality Among Neanderthals
- A Prehistoric Double Phallus From the Enfer Gorge
- The First Homoerotic Image in History — The Addaura Cave Rock Engravings
- A Homosexual Scene in Norway’s Prehistoric Art: The Bardal Petroglyphs
- A 4,600-Year-Old Burial of a “Third-Gender” Person: What We Know and What Is Disputed
Etiquetas