La homosexualidad en los neandertales

¿Es posible? Los indicios científicos indirectos sugieren que sí.

Contenido
La homosexualidad en los neandertales

Los científicos aún no disponen de pruebas de que entre los neandertales existieran relaciones homosexuales. En arqueología y paleoantropología prácticamente no existen marcadores fiables que permitan identificar tales prácticas con certeza. Es probable que este tipo de datos sea, en principio, inaccesible.

Sin embargo, a partir de indicios indirectos cabe suponer que los contactos homosexuales entre neandertales pudieron existir. En este artículo analizamos la cuestión con más detalle.

Quiénes eran los neandertales

Los neandertales (Homo neanderthalensis) fueron una especie humana que habitó Eurasia occidental entre hace aproximadamente 340 000 y 40 000 años. Según las estimaciones de los investigadores, su último ancestro común con los humanos modernos (Homo sapiens) vivió hace unos 550 000–770 000 años.

Los neandertales sobrevivieron a varios ciclos glaciales, periodos de enfriamiento durante los cuales los glaciares avanzaban hacia el sur. Su capacidad para mantener poblaciones en tales condiciones indica una alta adaptabilidad. Su área de distribución se extendía desde Europa occidental hasta Oriente Próximo y Asia Central.

Distribución de los neandertales y principales zonas de asentamiento
Distribución de los neandertales y principales zonas de asentamiento

Los estudios genéticos del ADN antiguo muestran que los neandertales no solo interactuaron y se cruzaron con Homo sapiens, sino también con los denisovanos, otro grupo de humanos arcaicos. Los neandertales desaparecieron hace aproximadamente 41 000–39 000 años. No obstante, parte de sus genes se ha conservado en los humanos modernos, especialmente en poblaciones cuyos ancestros vivieron fuera de África.

En el imaginario popular, el neandertal fue durante mucho tiempo la imagen del «hombre de las cavernas bruto con un garrote». Esto se debe en gran medida a errores tempranos de la paleoantropología, la ciencia que estudia a los humanos antiguos. Los datos actuales demuestran que los neandertales eran cazadores-recolectores intelectualmente desarrollados, socialmente organizados e ingeniosos.

En cuanto a volumen cerebral, el cerebro de los neandertales era comparable al del ser humano moderno y en ocasiones lo superaba. Fabricaban herramientas compuestas complejas y probablemente cosían ropa. Los hallazgos arqueológicos también atestiguan el cuidado de heridos y enfermos, lo que indica vínculos sociales estables y formas desarrolladas de ayuda mutua.

Anatomía y aspecto físico

Los neandertales se diferenciaban notablemente de los Homo sapiens en su aspecto. Su cráneo era alargado y bajo, el rostro proyectado hacia adelante, los arcos superciliares macizos, la nariz grande y el mentón inexistente. Su constitución era generalmente robusta y achaparrada: un tórax ancho combinado con extremidades relativamente cortas. Esta morfología probablemente les ayudaba a conservar el calor y a soportar grandes esfuerzos físicos en climas fríos.

Al igual que todos los seres humanos, los neandertales carecían de báculo, un hueso en el pene presente en muchos primates. Tampoco tenían «espinas» córneas en el pene. Esto se asocia con el hecho de que en los humanos, incluidos los neandertales, el acto sexual podía ser más prolongado, la competencia espermática entre machos menos pronunciada y el vínculo entre la pareja más estable.

El dimorfismo sexual en los neandertales era moderado: las diferencias entre hombres y mujeres en tamaño y rasgos externos eran relativamente pequeñas. La forma de la pelvis femenina y el tamaño estimado del órgano genital masculino eran anatómicamente compatibles con Homo sapiens. Esto concuerda con el hecho de que sus descendientes híbridos eran fértiles, es decir, capaces de tener hijos.

Modelo de neandertal en el Museo de Historia Natural de Londres
Modelo de neandertal en el Museo de Historia Natural de Londres

Modo de vida y vínculos de pareja

Los neandertales llevaban una vida nómada. Como cazadores-recolectores, se desplazaban regularmente siguiendo las migraciones de animales y los cambios estacionales del clima. Sus grupos solían ser pequeños, de entre 8 y 30 adultos aproximadamente. En los campamentos se identifican hogares para cocinar y calentarse, así como zonas que pueden denominarse domésticas: lugares de descanso, procesamiento de pieles y fabricación de herramientas.

La base de su subsistencia era la caza colectiva de animales medianos y grandes, como ciervos, bisontes y mamuts. Paralelamente, utilizaban materiales vegetales, fibras y pieles, probablemente para confeccionar ropa, cuerdas y correas. Existen datos que sugieren que los neandertales también pudieron emplear plantas medicinales para aliviar el dolor o tratar enfermedades.

La infancia de los neandertales era relativamente prolongada, como la de los humanos modernos. El nacimiento y la crianza de un hijo requerían un gran gasto energético. Por ello, en sus comunidades probablemente existía la aloparentalidad, una forma de cuidado infantil en la que participan no solo las madres, sino también otros adultos: padres, parientes u otros miembros del grupo.

Con gran probabilidad, entre hombres y mujeres se formaban relaciones de pareja estables, análogas a uniones familiares duraderas. Al mismo tiempo, los modelos sociales probablemente variaban según las condiciones. En regiones severas con escasez de recursos, podía predominar la monogamia social, en la que las parejas se mantenían durante largos periodos. En ecosistemas más favorables, con mayor abundancia de alimentos, podía darse una forma moderada de poliginia: un hombre tenía varias compañeras, pero sin reglas sociales rígidamente establecidas.

Por qué no existen pruebas de la homosexualidad neandertal

La ciencia no dispone de métodos que permitan establecer si entre los neandertales existieron relaciones sexuales homosexuales. Los huesos no registran preferencias de conducta: la osteología no muestra con quién mantenía relaciones sexuales un individuo concreto.

La cultura material tampoco aporta mucho. Los artefactos y las distribuciones de los campamentos no sirven como marcadores del sexo de los compañeros sexuales y no permiten distinguir los contactos homosexuales de los heterosexuales. Las posibilidades de interpretación se ven además limitadas por el hecho de que de los neandertales se han conservado menos hallazgos que de los primeros humanos anatómicamente modernos.

Los genomas neandertales se secuencian y comparan, pero incluso los datos de ADN de mayor calidad no revelan las preferencias sexuales individuales. A lo largo de los milenios, las interacciones interpersonales de este tipo no han dejado rastros que puedan observarse e interpretarse de forma inequívoca.

Términos modernos como «gay», «lesbiana» y «orientación sexual» surgieron en contextos culturales e históricos concretos de época reciente. Su traslación mecánica al pasado remoto conlleva el riesgo de sustituir la descripción de comportamientos por identidades sociales contemporáneas. Por ello, resulta más apropiado hablar de actividad sexual homosexual como una categoría conductual, sin atribuir a los humanos antiguos concepciones modernas sobre la identidad.

Al mismo tiempo, la ausencia de pruebas no implica la ausencia del fenómeno en sí. El hecho de que en el registro arqueológico no existan marcadores de sexo homosexual no demuestra que no existiera. La arqueología rara vez registra prácticas no reproductivas, porque estas apenas dejan rastros materiales específicos. De la ausencia de hallazgos no se puede deducir la ausencia del comportamiento.

En relación con los neandertales, solo son posibles razonamientos indirectos. Se puede recurrir a la teoría general de la evolución del comportamiento, a comparaciones con el comportamiento de distintos primates y a datos sobre la ecología y la organización social de las paleoblaciones. Estas líneas de argumentación no constituyen una confirmación, pero permiten considerar plausible la actividad homosexual en los neandertales y debatirla en el contexto de la variabilidad conductual de los primates.

Indicios indirectos de actividad homosexual en los neandertales

Datos indirectos procedentes de distintos campos permiten suponer que el comportamiento sexual homosexual entre los neandertales pudo existir.

El primer indicio es la cercanía filogenética de los neandertales con los humanos modernos y las observaciones de otros primates, especialmente los bonobos. En los bonobos y algunos otros simios, los contactos homosexuales forman parte habitual de la vida social. Pueden reducir la agresividad, reforzar la confianza dentro del grupo, crear alianzas y actuar como un «lubricante social», es decir, mantener relaciones amistosas estables. Los individuos jóvenes suelen recurrir a tales contactos como forma de ensayo del cortejo y la interacción social.

El segundo indicio proviene de los datos sobre Homo sapiens. Las relaciones y prácticas sexuales homosexuales se encuentran en todas las culturas conocidas. Esto puede indicar que la variabilidad de la sexualidad humana tiene raíces evolutivas profundas y probablemente se formó mucho antes de la aparición de nuestra especie, sobre todo teniendo en cuenta que humanos y neandertales compartían un ancestro común.

El tercer indicio está vinculado a la vida social de los neandertales. Vivían en grupos pequeños y la supervivencia dependía de la cooperación y de la capacidad de reducir los conflictos internos. En tales condiciones, los comportamientos que reforzaban los vínculos y disminuían la tensión podían ser adaptativos incluso sin resultado reproductivo.

El comportamiento sexual y de emparejamiento probablemente también estaba influido por factores externos: fluctuaciones estacionales de los recursos, cambios en la proporción de hombres y mujeres en el grupo, pérdida de compañeros, intercambio de miembros entre grupos. Tales circunstancias podían aumentar la flexibilidad del comportamiento sexual, y los contactos no reproductivos podían convertirse en uno de los instrumentos para mantener la estabilidad social.

No existen pruebas directas, pero la convergencia de datos de la primatología, la antropología y la psicología evolutiva permite suponer que las interacciones homosexuales pudieron ser para los neandertales una parte natural de una vida social compleja.

Posibles formas de homosexualidad en los neandertales

En las hembras cabe suponer contactos hembra-hembra de tipo GG. En primatología, GG (del inglés genital–genital) designa el frotamiento genital, bien documentado en los bonobos. En las hembras neandertales, tales contactos podían reforzar la cooperación horizontal, es decir, el apoyo entre hembras de igual estatus, facilitar el cuidado colectivo de las crías y servir como mecanismo de unión frente a la agresividad de los machos.

En los machos, los contactos homosexuales podían ser menos frecuentes y producirse como «rituales de reconciliación» conductuales tras situaciones de tensión: cacerías, lesiones o conflictos de estatus. En los grupos de primates, acciones sexualizadas breves cumplen a veces la función de «lubricante social»: reducen la agresividad, restablecen la confianza y disminuyen el riesgo de una escalada ulterior.

En los adolescentes, las interacciones homosexuales podían cumplir la función de un «entrenamiento» seguro de los elementos del cortejo y el acto sexual. La adquisición de las señales, posturas y reglas asociadas en situaciones homosexuales de prueba podía potencialmente aumentar las probabilidades de los individuos jóvenes de lograr contactos heterosexuales más exitosos posteriormente.

Ante la escasez local de compañeros del sexo opuesto, podían formarse también uniones homosexuales sociales. Aquí «unión» significa un vínculo estable y apoyo mutuo, pero no necesariamente una actividad sexual constante. Tales vínculos no excluían que, para la concepción, los individuos entablaran apareamientos heterosexuales fuera de la pareja, es decir, buscaran compañeros fuera de su unión cuando era posible y necesario.

Todos estos escenarios son de carácter heurístico. Se trata de hipótesis de trabajo, elaboradas por analogía con el comportamiento de otros primates y teniendo en cuenta los principios generales de la organización social.

Contactos entre humanos y neandertales: besos, patógenos, híbridos

Los contactos entre los neandertales y los primeros humanos fueron probablemente más estrechos y variados de lo que se suponía anteriormente. Entre ellos se produjeron múltiples episodios de hibridación. Esto significa que los representantes de ambas especies no solo se encontraban e interactuaban, sino que también tenían descendencia capaz de seguir reproduciéndose. Estos datos indican compatibilidad biológica y permeabilidad social de las fronteras entre los grupos. En otras palabras, los neandertales y los humanos no se percibían mutuamente como completamente «ajenos».

En los neandertales se han identificado variantes antiguas de la bacteria Methanobrevibacter oralis, que también se encuentra en los humanos modernos. La coincidencia de cepas de estos microorganismos en los datos genéticos de neandertales y humanos indica que el intercambio de microflora se producía de forma directa: a través de la comida compartida, el intercambio de saliva y, probablemente, los besos.

La distribución de líneas de ciertos patógenos, en particular el virus del papiloma humano tipo 16, también es coherente con la hipótesis de contactos interespecíficos antiguos. La coincidencia de distintas variantes de este virus en neandertales y humanos sugiere que las infecciones de transmisión sexual podían pasar de una especie a otra. Dado que las poblaciones neandertales eran reducidas, la introducción de un nuevo patógeno podía tener para ellas consecuencias graves.

Reconstrucción de un humano con aproximadamente un 7,3 % de ADN neandertal (de un antepasado de hace 4–6 generaciones)
Reconstrucción de un humano con aproximadamente un 7,3 % de ADN neandertal (de un antepasado de hace 4–6 generaciones)

No existen pruebas de contactos homosexuales entre neandertales y humanos primitivos, pero no se puede descartar por completo esta posibilidad. Se sabe que entre las especies se produjeron contactos sexuales que dieron lugar al nacimiento de híbridos. Por consiguiente, el espectro de interacciones sociales y corporales pudo ser amplio, desde las hostiles, incluida la violación, documentada entre los neandertales, hasta las amistosas.

Dentro de ambos grupos, el comportamiento sexual probablemente cumplía funciones no solo reproductivas, sino también sociales: reforzaba alianzas, reducía tensiones, demostraba confianza o servía de reconciliación tras un conflicto. Si tales formas de comportamiento existían entre los neandertales y entre Homo sapiens por separado, entonces en condiciones de coexistencia prolongada, campamentos compartidos o alianzas temporales, también podían producirse contactos homosexuales entre representantes de ambas especies.

***

Si se comparan los datos de la arqueología, la osteología, la paleogenómica y la primatología, se dibuja un panorama bastante coherente. Los neandertales probablemente llevaban una vida social desarrollada, cooperaban en la crianza de los hijos y formaban vínculos de pareja estables. Al mismo tiempo, sus sistemas de apareamiento podían ser diversos y dependían de las condiciones concretas.

En el marco de una organización social tan flexible, también podían existir formas de actividad sexual homosexual. Sin embargo, calificar esto como «orientación sexual» en el sentido moderno resultaría inapropiado. La orientación presupone una identidad personal estable y roles sociales conscientes, y en el caso de una especie extinta no podemos ni confirmar ni verificar la existencia de tales categorías.

Referencias y fuentes
  • Bailey N. W., Zuk M. Same-Sex Sexual Behavior and Evolution, Trends in Ecology & Evolution 24(8), 2009.
  • Kubicka A. M., Wragg Sykes R., Nowell A., Nelson E. Sexual Behavior in Neanderthals, in The Cambridge Handbook of Evolutionary Perspectives on Sexual Psychology, 2022.
TelegramSuscríbete a nuestro canal de Telegram (en ruso): Urania. Con Telegram Premium, puedes traducir las publicaciones dentro de la propia app. Sin Premium, muchas publicaciones incluyen enlaces a nuestro sitio web, donde puedes cambiar el idioma; además, la mayoría de los artículos nuevos se publican desde el principio en varios idiomas.