¿Es verdad que los suecos pedían la baja por homosexualidad para protestar o para no ir a trabajar?

Lo que realmente sucedió.

¿Es verdad que los suecos pedían la baja por homosexualidad para protestar o para no ir a trabajar?

Hasta 1979, la homosexualidad se consideraba oficialmente una enfermedad mental en Suecia, a pesar de haber sido legalizada en 1944. Con este hecho está relacionado un mito persistente de Internet que se difundió ampliamente a principios de la década de 2010. Varias publicaciones afirmaban que los suecos solicitaban masivamente bajas por enfermedad alegando que «se sentían gais o lesbianas», ya fuera como forma de protesta o simplemente para no ir a trabajar.

Esta versión resulta verosímil en buena medida por los estereotipos sobre Suecia. El país suele asociarse con un sistema de protección social desarrollado y una actitud relativamente liberal hacia la sexualidad. Por eso, una historia que combina protesta política y ausencia laboral remunerada les parece a muchos «típicamente sueca».

El medio anglófono Outward intentó verificar estas afirmaciones contactando a periodistas y activistas suecos. Los materiales de archivo y la información proporcionada por la Federación Sueca por los Derechos de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Personas Transgénero — RFSL — ayudaron a aclarar los hechos.

Lo que realmente sucedió

En 1979, la RFSL organizó una gran acción de protesta para lograr la exclusión de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales. Los activistas ocuparon el edificio de la Dirección Nacional de Sanidad y Bienestar Social (Socialstyrelsen), el organismo encargado de la clasificación médica.

La acción estaba prevista para durar varios días, posiblemente hasta una semana. Los participantes necesitaban justificar de algún modo su ausencia en el trabajo. La mayoría no quería revelar su orientación sexual, pero algunos eligieron otra vía: solicitaron prestaciones por enfermedad indicando la homosexualidad como causa.

El caso más conocido es el de una mujer que efectivamente consiguió obtener una prestación por enfermedad con este fundamento. Sin embargo, estos episodios fueron poco frecuentes y no formaban parte del plan oficial de la acción.

El 29 de agosto de 1979, la nueva directora de la Dirección Nacional de Sanidad accedió a revisar la clasificación. Ya el 19 de octubre de ese mismo año, la homosexualidad fue excluida de la lista de enfermedades mentales.

El principal error de la versión que circula en Internet consiste en presentar las solicitudes de baja por enfermedad como la forma principal de protesta. En realidad, se trató únicamente de una solución práctica adoptada por algunos participantes que querían seguir en la acción sin perder su empleo ni sus ingresos. La RFSL subraya que estos casos fueron aislados y no constituyeron la esencia de la protesta.

La historia sobre «ausencias» masivas bajo el lema «me siento gay» es un mito. Pero este mito no surgió de la nada: en su base se encuentran algunos casos reales y aislados.

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